La Jornada
México no está en crisis, pero tampoco está creciendo. Y eso, en este momento del mundo, no es estabilidad: es rezago. Llevamos dos décadas con bajo crecimiento y productividad estancada. No es un problema reciente ni coyuntural, es una trayectoria larga. El propio informe reciente de la OCDE lo confirma: el crecimiento del ingreso por habitante ha sido persistentemente débil y no se espera que cambie en el corto plazo.
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