La Jornada
San Quintín, BC., En este enclave exportador, uno de los más dinámicos del noroeste mexicano, se vive una especie de “fiebre del oro” con las berries –fresas, zarzamoras, frambuesas y arándanos, como llaman genéricamente a estos frutos de alto valor comercial–, que ha perfilado un modelo en el que agricultores grandes y pequeños producen para las comercializadoras estadunidenses, y que tiene impacto en la vida laboral de miles de jornaleros.
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