ABC
Para hacer esta foto tuve que vencer primero una dificultad que no se ve: convencer al hermano mayor de la cofradía de que me permitiera soñar. Y quizá por eso la imagen tiene aún más sentido. Cuando la Esperanza Macarena abandona su basílica, no solo se abre una puerta: se abre también un vacío. La inmensidad del templo, hace un instante colmada por su presencia, queda suspendida en un silencio hondo, casi físico. Al fondo, entre las hojas abiertas, la Virgen se marcha hacia Sevilla; delante, quedan la quietud, la piedra y la sensación de ausencia. Esta imagen habla precisamente de eso: del hueco que deja la belleza cuando se aleja, de la ausencia inmediata tras el gozo, de ese... Ver Más
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