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Treinta años antes de que la Canina saliera por primera vez en procesión por las calles de Sevilla, causando «verdadero pavor» entre los que se cruzaron con este impresionante paso del Triunfo de la Cruz, según recoge un manuscrito de la época, otro esqueleto aún más escalofriante por ser real ya recorría la localidad aragonesa de Ateca en Semana Santa. «Está estudiado y datado en el siglo XVII , pertenecía a una mujer que sufría de artrosis», señala la criminóloga y divulgadora Miriam Beltrán Valiente . Al menos desde 1661, estos huesos humanos engarzados con alambres y colocados de pie en un pequeño paso, tras una sencilla cruz y una guadaña, participan en la procesión del Santo Entierro de la... Ver Más
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