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A sus 75 años, Flora Solé sabe muy bien lo que es superar un duelo. Nació en Barcelona y tras casarse se trasladó a Valencia por el trabajo de su marido. Tuvieron una niña y a los tres años a su pequeño David, que al poco de nacer ya dio síntomas de que sus riñones no funcionaban bien. Comenzó una odisea de médicos: ingresos, noches en cuidados intensivos, diálisis, varios trasplantes... «Mi hijo siempre mantuvo fortaleza mientras veíamos fallecer a compañeros del hospital. Verle tan enfermo me hizo comenzar, sin darme cuenta, mi propio duelo. Aceptar la enfermedad fue el primer paso». Con la mente y el cuerpo entregados a David, esta madre no podía imaginar que a su hija... Ver Más
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