Diario CÓRDOBA
Hoy, Viernes Santo, la liturgia de la Iglesia nos ofrece a Cristo crucificado -el único día del año en que no se celebran misas- con esta invitación tan dolorida como esperanzada: “Mirad el árbol de la cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo”; respondiendo el pueblo: “Venid a adorarlo”. Desde la cruz, Jesús ofrecerá tres hermosos regalos a la humanidad, “el perdón del Padre celestial, el regazo de una Madre y la salvación para todos los que abran de par en par las puertas de su corazón”. La intemperie, desde siempre, es nuestro espacio. San Francisco de Asís vivió admirando las tres “intemperies” de Cristo, “su nacimiento pobre en Belén, su estilo de vida itinerante y pobre en Galilea y su final, desnudo y pobre, en una cruz a las afueras de Jerusalén”.
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