La Opinión de Murcia
Hacía tiempo que no veía La Pasión de Cristo, de Mel Gibson. Es verdad que es sobrecogedora. Incluso desde el punto de vista agnóstico, resulta de una crueldad tremenda. La película cuenta todo lo que sucedió tal día como hoy, Viernes Santo, tan solo unos días después de haber entrado, triunfante, Jesús en Jerusalén. Nadie lo sabía entonces, pero solo Jesús y la Virgen sabían que tal entrada triunfal no era sino el comienzo de la Pasión a la que estaba destinado.
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