La Opinión de Murcia
El martes, al igual que varios cientos de miles de futboleros, me dispuse a ver el partido amistoso que nuestra selección jugó contra Egipto en el RCDE Stadium de Cornellà de Llobregat en Barcelona. Lo que se presuponía que iba a ser una fiesta del fútbol pronto comenzó a torcerse y acabó por convertirse en una suerte de apología del racismo y la intolerancia.
Go to News Site