La Opinión de Murcia
Durante décadas, la relación entre el ciudadano y la Administración pública ha estado marcada por una constante que todos reconocemos: el tiempo perdido. Desplazamientos innecesarios, esperas, trámites fragmentados, procesos complejos. Una lógica heredada de otra época que, en pleno siglo XXI, ya no tiene sentido.
Go to News Site