La Opinión de Málaga
Óscar viste de nazareno cada Semana Santa. Por sus venas recorren saetas y redobles de tambores. Apenas era un bebé cuando comenzó a procesionar acompañado de su madre. Pero este año ya no ha podido participar en el cortejo. La falta de adaptación del evento a las personas con Trastorno del Espectro Autismo (TEA) e hipersensibilidad auditiva se lo impide. Esta vez, el pequeño verá buena parte de los pasos por la tele.
Go to News Site