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Sevilla pierde 200 taxis en cinco años por la reducción en las zonas rurales
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Sevilla pierde 200 taxis en cinco años por la reducción en las zonas rurales

El sector del taxi de Sevilla, que ofrece un servicio declarado de interés público, sigue afrontando no pocas vicisitudes en este mundo que avanza a pasos agigantados en materia de tecnología y comunicaciones. En materia de movilidad, además, la introducción de los vehículos eléctricos de movilidad personal, o sea los patinetes; y la proliferación de sistemas de alquiler de otros vehículos también eléctricos, como las motos o las bicicletas, han supuesto una clara ampliación de la gama de servicios disponibles en las ciudades a la hora de los desplazamientos. Se trata de nuevas formas de movilidad que se suman a la irrupción ya tiempo atrás de la extensión de los vehículos de transporte concertado (VTC) que operan en su mayoría para compañías de alquiler de coches con conductor como Uber o Cabify ; contra las cuales han luchado intensamente las asociaciones de taxistas con no pocos avisos de «intrusismo» y de invasión del ámbito reservado al taxi, pues hablamos de servicios diferentes para los cuales pesan distintas regulaciones y límites. El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible emite cada mes un recuento de las autorizaciones vigentes en materia de transporte de viajeros en turismos, que en alguna medida puede servir como termómetro de la situación del sector, sobre el que pesan de otro lado no pocos aspectos de índole quizá más cualitativa que numérica. Lo cierto es que el citado registro de autorizaciones vigentes en materia de transporte de viajeros en turismos correspondiente al pasado mes de marzo refleja que en ese mes se contabilizaban en la provincia de Sevilla un total de 2.137 licencias de taxi y 546 relativas a VTC. Este mismo tipo de documento del Ministerio pero con relación al mes de marzo de 2021, o sea hace ahora cinco años, arroja que entonces, cuando la sociedad luchaba por dejar atrás el impacto de la pandemia de coronavirus Covid-19; Sevilla tenía en vigor un total de 2.347 licencias de taxi y 419 de vehículos de transporte concertado, los citados VTC que trabajan para las compañías de alquiler de coches con chófer como Cabify o Uber. Es decir que en estos cinco últimos años, en la provincia de Sevilla el número de autorizaciones de taxi en vigor se ha reducido en 210 y el número de autorizaciones de VTC ha crecido en 127, según este registro estatal. Eso sí, este número de licencias de taxi sigue constituyendo una cifra mejor que en otros momentos, pues en diciembre de 2022, la provincia de Sevilla contabilizaba 1.986 licencias de taxi, bajando de la barrera de las 2.000; y 447 autorizaciones para vehículos de transporte concertado, como refleja la hemeroteca. Rafael Baena, presidente de la asociación Élite Taxi Sevilla y también del organigrama regional de la entidad; matiza no obstante estos datos fríos, precisando que en el caso de Sevilla capital , más allá de algunas situaciones de «excedencia» temporal de los titulares de licencias, el número de las mismas «no ha mermado en los últimos tiempos», sino que sería prácticamente «el mismo». La reducción del número de licencias de taxi se centra, según ha puntualizado Rafael Baena en conversación con este periódico, en el ámbito rural, donde la actividad del taxi se enfrenta a duras dificultades para la sostenibilidad económica de la actividad , que como ha sido señalado constituye un servicio de interés público, más aún en los municipios del mundo rural, con muchas menos opciones de movilidad que en las grandes urbes. Según el presidente de Élite Taxi Sevilla, en ello incide por ejemplo que el Servicio Andaluz de Salud (SAS) ha derivado a empresas del sector de las ambulancias los servicios de traslado de pacientes para el tratamiento de diálisis, unos servicios de transportes anteriormente conveniados con los taxistas. «Los taxis rurales se mantenían con este tipo de convenios, porque sólo con la clientela local no son sostenibles. Ahora, les han quitado esa facturación» , indica avisando además de la proliferación del intrusismo en los pequeños municipios, por parte de particulares que ofrecen portes pese a carecer de cualquier tipo de autorización para ello. En Sevilla capital, donde según Baena el número de taxis se mantiene estable, el sector afronta igualmente no pocos problemas. Y es que según precisa, aunque el registro del Ministerio de Transportes refleje 546 VTC, esa cifra alude exclusivamente a las licencias «domiciliadas» en Sevilla, donde según asegura operan muchos más vehículos de esta índole pero domiciliados en otros lugares. Habría aproximadamente 2.000, según señala. Y aunque es irrebatible que el turismo ha experimentado un notable crecimiento, de algo más de 3,1 millones de viajeros en Sevilla capital en 2019, antes de la pandemia, a más de 3,7 millones en 2025, con su correspondiente negocio en materia de movilidad; el presidente de Élite Taxi advierte de que las prácticas de «intrusismo» también han aumentado «exponencialmente». En la ciudad operan, según ha destacado, desde conductores que ofrecen portes de manera directamente «pirata» a vehículos con placas «falsificadas» para hacerlos pasar por VTC. «Es la selva», ha lamentado reclamando a las autoridades un refuerzo en la lucha contra estas prácticas ilegales, perjudiciales tanto para los clientes como para los taxistas. Además, como ha sido señalado, el incremento del turismo y por ende de la demanda de servicios por parte de los viajeros ha coincidido con el desembarco de nuevas opciones de movilidad, como por ejemplo las motos eléctricas de alquiler o las rutas en bici. En cualquier caso, el año pasado, el Ayuntamiento hispalense, gobernado por José Luis Sanz, promovía ya la redacción de un « Plan de Viabilidad y Sostenibilidad del transporte de viajeros en automóviles turismo (VT) en el municipio para 2025-2035» o «Plan Blanco para la Sostenibilidad del Sector del Taxi» hispalense. La memoria técnica de este estudio, encomendado finalmente a la consultora Alomon, señalaba la necesidad de «dimensionar adecuadamente la oferta y la demanda actual de esta actividad privada sometida a reglamentación y su evolución previsible con un horizonte temporal de diez años». El trabajo encargado a dicha consultora incluía aspectos como por ejemplo «un estudio de la incidencia de los servicios de VTC, con especial referencia a los posibles desajustes y colisiones con el servicio» de taxi; partiendo además de la base de que los «hitos en las nuevas infraestructuras de transporte» , como el «tranvibús» o «bus eléctrico rápido» o la ampliación de la línea tranviaria desde San Bernardo hasta Nervión, con su futura prolongación hasta Santa Justa; «harán necesaria una adaptación en las políticas de la movilidad urbana» y, por ende, también en el sector local del taxi. Se trata, así, de diseñar un servicio «competitivo y sostenible frente a otras alternativas».

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