La Opinión de Málaga
Ir a la Luna es igual de complejo hoy que hace medio siglo pero en su día, en los albores de la carrera espacial, el programa Apolo consiguió hacerlo con un ordenador de 32 kilogramos y con menos potencia que cualquier móvil actual mientras que ahora, tras la presentación de los primeros planes para crear bases humanas permanentes en el suelo terrestre, Artemis aspira a lograrlo con naves en "piloto automático" y tecnologías hasta ahora inéditas en el terreno espacial. Según afirman los expertos, en apenas unas décadas la ciencia espacial ha avanzado a pasos agigantados pero, aún así, todavía no está claro si los avances científicos y técnicos logrados hasta la fecha permitirán a nuestra especie vivir en la Luna. Sobre todo porque, a diferencia de lo que ocurría en los años sesenta, ahora el riesgo se calibra de una forma muy distinta.
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