Cope Zaragoza
La preparación de unas vacaciones suele centrarse en lo tangible: hacer la maleta, vaciar la nevera o revisar los billetes de avión. Sin embargo, en un mundo hiperconectado, la seguridad digital a menudo queda en el olvido, dejando una puerta abierta a numerosos riesgos. Para evitar que el descanso se convierta en un problema, Fernando Andreu, presidente de la asociación Aragón Privacidad, ha elaborado una serie de consejos prácticos para proteger nuestros datos personales mientras disfrutamos de unos días libres. El primer impulso de muchos viajeros es compartir su emoción en redes sociales. Sin embargo, anunciar un viaje puede ser contraproducente. "Puede parecer obvio, pero no lo es. Mucha gente publica que se va 15 días, sube las tarjetas de embarque, los pasaportes o las reservas del hotel. No es necesario compartir todo esto", advierte Andrés. Esta sobreexposición no solo alerta de que el domicilio se queda vacío, sino que también revela una gran cantidad de datos personales. Lo mismo ocurre con las fotografías. Una simple imagen puede contener mucha más información de la que creemos, como la matrícula del coche, la fachada de una vivienda o incluso la presencia de terceras personas que no han dado su consentimiento para aparecer. Por ello, el experto recomienda prudencia: "Pensemos antes de subir una foto, no seamos tan alegres". Antes de viajar, es fundamental revisar la configuración de privacidad de las redes sociales. Muchos usuarios no son conscientes de que su perfil es completamente público. Limitar quién puede ver las publicaciones es un paso clave. "No todo el planeta tierra es nuestro amigo", recuerda el presidente de Aragón Privacidad, sugiriendo reflexionar sobre quiénes forman parte de nuestra lista de contactos. Las aplicaciones del móvil a menudo recopilan la ubicación incluso sin estar en uso. Al publicar contenido, se suele añadir la localización exacta del hotel o apartamento, lo que crea un mapa muy rastreable de nuestros movimientos. La recomendación es clara: hay que revisar los permisos de ubicación que se otorgan a cada aplicación y desactivar los que no sean estrictamente necesarios. Otro punto crítico son las redes wifi públicas. La prisa por conectarse en un hotel o aeropuerto puede llevar a un gran riesgo, ya que estas redes pueden ser utilizadas por ciberdelincuentes para monitorear la actividad y acceder a perfiles, correos o cuentas bancarias. El consejo de Andrés es tajante: "Si te conectas a una red wifi pública, que no sea para hacer operaciones críticas, y cuando hayas acabado, te desconectas". El móvil se ha convertido en una extensión de nuestra vida, y perderlo es un gran disgusto. En vacaciones, el riesgo aumenta. Por eso, es vital salir de casa con una copia de seguridad reciente, una contraseña robusta que no sea "1234" y activada la función de localización remota para poder bloquearlo en caso de pérdida o robo. "Sabemos todos que perder el móvil es una tragedia", afirma el experto. No es necesario llevar toda nuestra documentación encima. Una copia del DNI en las manos equivocadas puede ser suficiente para que alguien solicite un crédito o dé de alta líneas de teléfono. Es importante llevar solo lo imprescindible y guardarlo en un lugar seguro. De la misma forma, hay que tener cuidado con los códigos QR en restaurantes o lugares turísticos; si un enlace parece sospechoso, es mejor "salir de ahí rápidamente". Finalmente, se debe prestar atención a lo que se comparte en grupos de mensajería. Una vez que se envía información sensible, como documentos o fotos de menores, se pierde el control sobre su difusión. La recomendación es utilizar la comunicación "de tú a tú" para asuntos críticos y ser respetuosos con la privacidad de los demás, especialmente la de los niños. Como resume Andrés, "disfrutar no significa exponerlo todo", y ser prudentes es la mejor forma de garantizar unas vacaciones seguras en todos los sentidos.
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