COPE
Paula Vega, misionera digital laica, estudiante de teología y creadora del proyecto 'Llámame Yumi', ha publicado su libro 'Mujeres bíblicas' (La Esfera de los Libros). En su proyecto de redes sociales, donde investiga sobre las protagonistas femeninas en la biblia, acumula ya 87.000 seguidores. Vega explica el significado de ser "misionera digital laica", un término que puede sonar "muy raro". Según ella, ser misionera consiste en "llevar el mensaje del amor de dios a todas las personas". El apellido 'digital' se debe a que su misión la desarrolla en la cultura digital, y 'laica' porque no es religiosa ni consagrada, sino que vive una vida normal, estando casada. El proyecto 'Llámame Yumi' nació "sin ninguna pretensión, sin estrategia, sin plan". Vega relata que era "una joven normal que compartía mi vida en redes sociales". Tras un "reencuentro muy fuerte que tuve con el señor" en 2018, sintió la necesidad de compartir su fe, lo que se tradujo en la creación de contenido religioso que ha crecido hasta convertirse en una gran comunidad online. Su interés por las mujeres de las Escrituras surgió de forma "muy natural" durante sus estudios de teología. Al darse cuenta de que "casi nunca hablábamos de ellas" y que solo recibían una "mención muy breve", decidió investigar por su cuenta. "Cuanto más profundizaba sobre ellas, más me gustaba", afirma, un interés que finalmente la ha llevado a publicar su primer libro. En su análisis, Vega presenta a Eva como una "figura central" que no puede entenderse de manera aislada, sino en comunión con Adán. Sostiene que el personaje revela una verdad fundamental: "el ser humano está creado para la relación". Explica que el término "ayuda adecuada" no implica subordinación, sino que se refiere a una ayuda "perfecta, a la altura del otro". Sara, la esposa de Abraham, es otra de las figuras que Vega destaca por ser "muy humana". A pesar de la promesa de Dios de una gran descendencia, su historia está marcada por la dificultad para tener hijos y por "los celos" hacia su esclava Agar. Para la autora, es "muy bonito ver a a Sara como una mujer con sus luchas, con sus luces y con sus sombras". La historia de Rut, una mujer extranjera, viuda y pobre, es un ejemplo de fidelidad y esperanza. A pesar de que su suegra Noemí le pide que rehaga su vida, Rut decide permanecer a su lado con la famosa frase: "a donde tú vayas yo iré". Su relato, recogido en uno de los pocos libros bíblicos con nombre de mujer, culmina de forma sorprendente al ser incluida en la genealogía de Jesús que narra el evangelio de Mateo. Ya en el Nuevo Testamento, la autora se detiene en María, la madre de Jesús. La describe como "una joven judía" de unos 14 o 15 años que vivía en Nazaret, un pueblo "insignificante". Vega subraya la valentía de su "sí", ya que aceptar su misión podía acarrearle "consecuencias bastante graves" al estar desposada con José. Como madre, el papel de María es el de "acompañar en lo bueno y en lo malo". Es una figura que "está presente" en toda la vida de Jesús, desde el nacimiento hasta los pies de la cruz y, más tarde, en Pentecostés. Vega también resalta su intervención en las bodas de Caná, donde "le apresura un poquito a su hijo de para que adelante su hora". Una de las figuras que más ha marcado a Vega es María Magdalena, sobre todo por el mito que la ha rodeado. La autora aclara que la idea de que era prostituta "no aparece eso en ningún momento" en los textos bíblicos, sino que proviene de una homilía del papa Gregorio primero que "mezcló mujeres del evangelio". Realmente, de María Magdalena se dice que Jesús expulsó de ella "siete demonios", y que esta sanación la impulsó a un "seguimiento activo", sirviendo a Jesús y sus discípulos "con sus bienes". Su importancia es tal que la tradición de la Iglesia la nombra "apóstol de apóstoles", siendo la primera en recibir el anuncio de la resurrección. La elección de las mujeres como primeras testigos de la resurrección es un hecho revolucionario, ya que en esa época el "testimonio de una mujer no tenía el mismo valor legal que el de un hombre". Según Vega, esto demuestra que "muchas veces Dios va a elegir a a personas que a lo mejor la sociedad no habría elegido", pues como ella misma afirma, "Dios tiene otra lógica completamente distinta". El mensaje de Vega encuentra eco en la actualidad. A través de sus cursos de formación, ha visto cómo estas historias transforman a "hombres y mujeres" hoy. "Da igual por lo que estés pasando, seguro que hay una historia, un personaje de la Biblia que te pueda acompañar", asegura. Por ello, insiste en que "la Biblia tiene que ser leída y vivida, y no puede ser un adorno que se queda en la estantería cogiendo polvo".
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