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Depósito natural - Entre las piezas aparecen fragmentos de especies que requieren calor o zonas arboladas, lo que rompe con la imagen de una región abierta y árida en aquel momento Un grupo de animales grandes necesita comida abundante y temperaturas suaves para mantenerse activo durante todo el año. La megafauna del pasado incluye especies como tortugas gigantes, perezosos de gran tamaño o armadillos del tamaño de un león, animales que dependen d e climas cálidos y de ambientes boscosos donde hay vegetación densa, sombra y agua cercana. Un entorno boscoso se reconoce porque hay árboles juntos, suelo húmedo y capas de hojas que se acumulan, lo que permite que estos animales encuentren alimento sin desplazarse grandes distancias . Cuando ese tipo de animales aparece en un lugar, indica que el terreno no era seco ni abierto, sino cubierto por vegetación suficiente para mantenerlos. Un hallazgo en Texas cambia la idea del paisaje antiguo Un estudio publicado en la revista Quaternary Research , según Live Science , describe fósiles hallados en la cueva Bender de Texas que obligan a replantear cómo era el entorno durante la última glaciación. El trabajo, realizado por investigadores de la Universidad de Texas en Austin, muestra restos de animales que no encajan con un paisaje seco . Los datos indican que en ciertos periodos el área tuvo condiciones más húmedas y con más vegetación de lo que se pensaba. La cueva actúa como un archivo natural de miles de años Entre los restos aparecen fragmentos de tortuga gigante, placas de armadura de pampaterio y huesos de perezosos terrestres de gran tamaño. También hay dientes de mamut, restos de camellos antiguos y huesos de felinos con colmillos largos. Ese conjunto reúne animales que necesitan calor o zonas con árboles, y por eso no encajan con un terreno abierto y seco. El agua arrastró y transformó los huesos durante miles de años Los huesos no estaban incrustados en roca ni ordenados por capas, sino dispersos en el fondo de un arroyo dentro de la cueva. El agua los arrastró desde la superficie a través de sumideros durante inundaciones que se repitieron durante miles de años. Al moverse dentro del agua, los restos se redondearon y adquirieron una capa de minerales que los tiñó de tonos rojizos. John Moretti , paleontólogo de la Jackson School of Geosciences de la Universidad de Texas en Austin, recorrió esos pasajes con gafas y tubo junto a John Young . Ambos avanzaban por el cauce y recogían los restos con bolsas atadas a la cintura. Moretti explicó que “había fósiles por todas partes, de una forma que no había visto en ninguna otra cueva”. En seis visitas entre 2023 y 2024 reunieron piezas procedentes de 21 zonas distintas . Todos los fósiles están pulidos, tienen forma redondeada y presentan un grado similar de mineralización de color rojo óxido La datación presenta dificultades porque el agua cargada de minerales alteró los huesos . El carbono y otras sustancias penetraron en el material, lo que impide obtener edades fiables con métodos habituales. El equipo intenta ahora medir las capas de calcita que cubren los restos para establecer una edad mínima de depósito. Al comparar estos fósiles con más de 40 yacimientos de Texas, los investigadores detectaron que este conjunt o no coincide con los registros habituales del centro del estado. Tortugas gigantes y pampaterios no se habían documentado en esa zona, y los perezosos o mastodontes apenas aparecen en otros puntos cercanos. En cambio, los restos se parecen a los de áreas más cálidas como la costa del Golfo . La comparación con otros yacimientos muestra diferencias claras Esa diferencia obliga a cambiar la imagen del paisaje en determinados momentos. Los animales encontrados necesitan calor o zonas con árboles, y eso indica periodos con más humedad y vegetación. David Ledesma , profesor de la Universidad St. Edwards, señaló que “algunas de las especies que ha encontrado John no se esperaban en esta parte de Texas”. Esto apunta a fases en las que el territorio alternaba entre praderas secas y zonas con árboles. La cueva de Bender, situada en el condado de Comal, reúne estos restos en un solo lugar porque actúa como depósito natural . Durante años pasó desapercibida por su difícil acceso y por la presencia de agua en su interior, pero ahora ofrece un registro que no aparece en excavaciones de superficie. Ese conjunto permite reconstruir momentos en los que el terreno tenía árboles y humedad suficientes como para mantener a esos grandes y desaparecidos animales.
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