Cope Zaragoza
Los puntos de recogida de paquetes se han convertido en un servicio omnipresente y, a primera vista, en un negocio redondo para miles de pequeños comercios. Sin embargo, la realidad es mucho más precaria de lo que parece. Antonio, dueño de un supermercado que opera como Punto Pack o punto de paquetería, ha desvelado la cara oculta de esta actividad en una entrevista para el youtuber Adrián G. Martin, explicando la complejidad y los escasos márgenes que deja esta actividad. El principal reclamo para los comercios es la promesa de un flujo constante de clientes y un ingreso adicional. No obstante, las cifras que ofrece Antonio desmontan el mito. La media de ganancia por cada paquete gestionado es de aproximadamente 26 céntimos, resultado de sumar unos 13 céntimos por recibirlo y otros 13 por entregarlo. Aunque su establecimiento gestiona entre 200 y 300 paquetes diarios, la facturación mensual promedio ronda los 300 o 350 euros, alcanzando picos de 800 euros en temporadas altas como Navidad o la vuelta al cole. Para Antonio, el balance es claro: es un salario extra que sirve de apoyo, pero no un negocio del que se pueda vivir. De hecho, la carga de trabajo y la presión son tan altas que asegura que no volvería a empezar. "Es un trabajo muy fuerte, el trato ahora sí a la persona también es muy fuerte", confiesa. Lo que empezó como un favor a los vecinos para guardar paquetes se transformó en una operación logística que amenazó con colapsar su negocio principal. El volumen de cajas le obligó a destinar un almacén completo y a contratar personal específico. "Tuvimos que racionar el tema del horario [...] porque nos afectaba un poco el tema de lo que es el producto", explica Antonio, refiriéndose a cómo las colas de hasta 30 personas para recoger paquetes dificultaban la venta en su supermercado. Su veredicto es tajante: "Si volviera atrás, no, la verdad que no. No lo volvería a montar". A los bajos márgenes se suma un riesgo considerable: la pérdida de un paquete. Aunque cuentan con un seguro, Antonio admite que han tenido que asumir el coste de algún extravío de su propio bolsillo. "Si realmente fue culpa nuestra, pérdida nuestra, tenemos que reembolsar el dinero de nuestro propio bolsillo", detalla. Un error, como un teléfono o un ordenador perdido, puede borrar la rentabilidad de varios meses de un plumazo. Además, el supuesto beneficio de atraer clientes a la tienda es limitado: de las 100 personas que entran al día por la paquetería, solo un 10% realiza una compra, lo que representa apenas un 5% de las ventas totales del supermercado. La conclusión de Antonio es clara: "No se puede vivir bien de esto". A pesar de todo, lo aconsejaría a un negocio que está empezando "para hacerse conocer y para poder captar clientela", pero siempre como un complemento. "Ha sido como un apoyo hacia los clientes, hacia los vecinos", pero no una base sobre la que sostener una empresa. En contraste con la experiencia de Antonio, el mismo youtuber, Adrián G. Martin, ha recogido la historia de Kike, un mecánico y empresario que ha logrado otro modelo de negocio. Kike ha revelado que un taller mecánico puede llegar a facturar entre medio millón y un millón de euros anuales, con una rentabilidad neta para el dueño de en torno al 20%. Su fórmula se basa en un modelo "low cost" de gran volumen inspirado en las cadenas de comida rápida. El camino de Kike también ha estado lleno de sacrificios. "He trabajado hasta las 12 de la noche y en domingo, pero forma parte del juego", afirma. Reconoce que al principio pasó por momentos muy duros, llegando a una situación límite: "Mi mujer y yo comíamos una vez al día para que mis hijos pudieran comer, porque no teníamos dinero". Sin embargo, estas dificultades le han hecho valorar más su éxito actual, que para él consiste en "ser feliz". A pesar de su éxito, Kike se enfrenta a la crisis de vocación en la mecánica y la dificultad para encontrar empleados cualificados. Critica que los jóvenes "se creen que pueden ser influencers" en lugar de apostar por oficios tradicionales y lamenta que ya no busquen un oficio por vocación. Por ello, aboga por "un replanteamiento de lo que es la formación profesional" para reorientar a las nuevas generaciones.
Go to News Site