La Opinión de Málaga
Decía uno de los hermanos fundadores del Descendimiento que, a diferencia de otras hermandades, ésta estaba radicada no en un barrio, sino en una zona residencial. Durante décadas esta corporación ha tenido que trabajar a contracorriente en un lugar en el que el sentido de pertenencia de sus convecinos no ayudaba a echar raíces. Mientras otras hermandades crecían en entornos centenarios como el Centro, el Perchel o la Trinidad, el Descendimiento lo hacía en un barrio reconstruido con torres de pisos en los años 60. Un barrio que, todavía hoy, no tiene la identidad de otras zonas de la ciudad.
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