ABC
Cada Viernes Santo la Iglesia católica recuerda la Pasión de Cristo y sus últimas horas en el Calvario. Según la tradición vaticana, sobran las palabras para describir lo que ocurrió y por eso el Papa guarda silencio. Sin embargo, sí que habla fuerte con gestos de gran potencia litúrgica y política, como una oración tumbado en el suelo de la basílica de San Pedro a los pies del crucifijo o un vía crucis al anochecer escritos por un líder católico de Tierra Santa que ha enlazado el sufrimiento de Jesús al de los habitantes de Oriente Medio. Los oficios han comenzado al atardecer en San Pedro en completo silencio. En los mármoles dentro de la basílica vaticana resonaba el tenue eco de los pasos del Papa. León XIV ha recorrido la nave central y se ha detenido ante un crucifijo posicionado ante el altar de la Confesión. Entonces, como gesto de penitencia, se ha tumbado boca abajo en el suelo y ha rezado unos minutos en silencio mientras unos 8.000 peregrinos le han acompañado de rodillas. Este día no se celebra misa sino unos oficios litúrgicos que incluyen el largo relato de la Pasión de Jesús según san Juan. El Papa no pronuncia la homilía sino que sigue el comentario que hace fray Roberto Pasolini, biblista y predicador de la Casa Pontificia. Entre los peregrinos en San Pedro había muchos españoles. A última hora de la mañana ya estaban en las inmediaciones del Vaticano haciendo pacientemente fila para encontrar hueco en la ceremonia. Ana, de la Universidad Villanueva de Madrid, era una de ellas. «Para poder entrar hay que organizarse con anticipación. Hace ya unos meses, cuando estábamos preparando el viaje, rellenamos unos formularios en Internet para solicitarlas y vinimos desde Madrid con las invitaciones confirmadas», explica a ABC. Miguel, que ha viajado a Roma desde Puerto Rico, se ha quedado sin poder entrar, pero se lo ha tomado con filosofía. «Comprendo que el acceso es limitado, y que por eso hay invitaciones. Para conseguirlas debes tener suerte», explica. «Para mí ya es una bendición estar estos días en Roma». Dice que tiene invitaciones para entrar a la Vigilia Pascual de este Sábado Santo con León XIV, quien «usa un tono como de profesor cuando habla, y a mí eso me gusta bastante». Es la primera Semana Santa del Papa León XIV y los peregrinos lo notan. Mónica, de Valencia, dice que en la misa de este Jueves Santo «se le veía un poco nervioso, pero como con mucha ternura y feliz». Su amiga Marguerite Cano dice que el miércoles en la audiencia general le pareció «muy cercano». Elena estuvo en su misa del Domingo de Ramos y este viernes regresa por motivos espirituales. «Acabo de hacer el examen del MIR y en los momentos duros pensaba en la posibilidad de venir a Roma a esta primera Semana Santa del Papa y eso me animaba. Aquí estoy ahora, muy contenta», añade.
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