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Un tremendo Reuvers impulsa a Valencia Basket a ganar en Bolonia y a rozar el sueño del playoff (81-90) | Collector
Un tremendo Reuvers impulsa a Valencia Basket a ganar en Bolonia y a rozar el sueño del playoff (81-90)
Cope Zaragoza

Un tremendo Reuvers impulsa a Valencia Basket a ganar en Bolonia y a rozar el sueño del playoff (81-90)

Valencia Basket visitaba una ciudad con una tradición baloncestística tremenda y con dos Euroligas en su palmarés. Entre algunas de sus leyendas hay nombres que deslumbran: Brunamonti, Villalta, Rigaudeau, Danilovic o Ginobili. Casi nada. Si hubiera que usar una palabra para describir a Virtus podría ser solera. Así que da igual la clasificación, ganar en Bolonia exige un gran partido. El inicio fue espeso. Incluso dejando que los italianos anotaran varias transiciones, finalizadas por el potente Edwards, para darles un 12-7. Del tiempo muerto de Pedro Martínez llovieron dos triples seguidos, Badio y Reuvers, y enseguida, 12-13. ADN taronja. Reuvers tripitió, nunca mejor dicho. Dos triples más, tres en total, tras la llamada a filas de Pedro, 14-20.  Los seis rebotes ofensivos dieron impulso para cerrar el cuarto, 20-22. Reuvers cambió el repertorio de tiros exteriores por acciones agresivas yendo hacia el aro y se plantó en 13 puntos antes de pedir cambio con las pulsaciones por las nubes. Valencia tenía problemas para contener a Edwards, que encontraba, con sus patas y su calidad, caminos hacia el aro en pleno tráfico. Doce, para él. Otra mal balance defensivo puso un 32-28 que Badio contuvo con un dos más uno de valiente, yendo a la guerra. Había que afinar la puntería, 5 de 15 desde el arco. Menos mal, que hasta aquí, los boloñeses estaban en 0 de 6. Tras un peligroso 37-30, Reuvers y Badio aguantaron el chaparrón, para acabar con un milagroso triple de Costello a tabla, sobre la bocina, para irse al descanso por delante, 43-44, y con un subidón. Reuvers, 19, más 6 rebotes. Tremendo. Empezó la segunda parte como había acabado. Reuvers y Edwards en estado de gracia y con una gran determinación. El americano de Virtus, mala noticia, rompió la sequía en triples de su equipo y ya llegó otro de Alston. Sin acierto exterior, los italianos estaban cerca, 53-55. En ataque costaba contra su defensa de cambios, pero atrás el equipo era menos permeable. Costello, listo como siempre, leía mentes. De Larrea las destrozaba. Con dos triples elegantes, puso la decena de ventaja, 59-69. El partido se había puesto para ganarlo. La defensa, el rebote, más ataques rápidos... Thompson y Montero, sin estar brillantes, tenían más confianza. Badio desgastaba a Edwards. Reuvers seguía inmenso con su izquierda. Moore puso el más once, con una de sus penetraciones alargando su brazo como el Señor Fantástico. Había que cazar esta victoria. Reuvers con un mate tras una buena lectura del cambio defensivo de De Larrea volvió a obligar a Nenad Jakovljevic a pedir tiempo. Era la asistencia 22 taronja, muy buena cifra. Vildoza respondió con un triple, pero se lastimó el isquio y se tuvo que retirar con el 70-78, a seis minutos del final. El arreón final había que sofocarlo. Montero sacó el extintor con un triple de los suyos, 74-85, y su visión tridimensional con una asistencia para el liberado Puerto, que también sacó el arco y acertó con la flecha, 74-88. Tres minutos. En la mano. Gorrazo de Reuvers, que parecía una navaja suiza. Tenía de todo. Dis libres suyos, 33 puntos, 43 de valoración, y más 14, 76-90.

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