La Opinión de Málaga
En calle Molina Lario no hace falta que pase nada para que pase todo. Basta con que alguien diga en voz baja “ya viene” para que el murmullo cambie, para que la gente se mire sin conocerse pero entendiéndose. Este Viernes Santo ha sido así. De pronto, el silencio no se impone: se construye entre todos.
Go to News Site