Cope Zaragoza
La Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes de Santander está apunto de emprender su 53ª peregrinación al santuario mariano situado a los pies del Pirineo francés. Del 6 al 10 de abril, un grupo de 440 personas participará en este viaje anual, entre peregrinos, voluntarios y enfermos. El presidente de la hospitalidad, Aurelio Ruiz, ha explicado que la peregrinación responde a la petición que la Virgen hizo a Bernadette: “Que sus hijos vayamos allí en en procesión”. La organización comenzó su andadura en 1970 y, a pesar de los años de pandemia, siguen “con la misma ilusión de los primeros años”, ha afirmado Ruiz. La coordinación de un viaje de esta magnitud requiere “mucho trabajo” y “mucho tiempo de dedicación”, según ha detallado el presidente de la hospitalidad. Los preparativos comenzaron en enero con la planificación y los contactos con Lourdes. Afortunadamente, cuenta con “un grupo de trabajo extraordinario” que dedica su tiempo con entusiasmo, consciente del “bien que hace esta peregrinación”. Para el desplazamiento se han dispuesto 10 autobuses que saldrán desde la Estación de Santander. Varios de estos vehículos están adaptados con anclajes para camillas y sillas de ruedas, garantizando así el traslado de las personas con necesidades especiales. Un viaje que dura algo más de cinco horas, sin contar con las paradas a medio camino. El programa de la peregrinación está lleno de actos significativos. Tras la llegada y acomodación del lunes, el martes se celebra la misa de presentación en la gruta. El miércoles tiene lugar la misa internacional, que refleja la “universalidad de la Iglesia”, seguida de un encuentro festivo y la procesión de las antorchas, que Aurelio Ruiz ha descrito como “uno de los momentos más icónicos de Lourdes”. El jueves es un día especial para la hospitalidad, con la misa de consagración para aquellos miembros que, tras tres peregrinaciones, deciden formalizar su compromiso. Finalmente, el viernes, después de la misa de enfermos, el grupo emprenderá el viaje de vuelta a Santander “con las pilas bien cargadas”. Para Aurelio Ruiz, el momento más personal y especial de la peregrinación es contemplar las miradas de todos los peregrinos. Según ha relatado, "fijarse en los peregrinos en momentos clave como la estancia en la gruta o la consagración es lo que me llena de una manera particular". Lo que más le conmueve es poder “ver la alegría, la fe de los demás y el sentir esa alegría interior de que este trabajo ha cumplido la finalidad que tiene”. Es en esas miradas donde encuentra el sentido y la recompensa a meses de esfuerzo y dedicación por parte de todo el equipo. Este año, el grupo de 440 personas está compuesto por 90 enfermos, 160 voluntarios, personal médico, sacerdotes y un grupo de 200 peregrinos. Entre ellos se encuentra un peregrino destacado, el obispo de Santander, don Arturo Ros, quien ya tiene una larga trayectoria como peregrino a Lourdes. Será una peregrinación de cinco días en la que la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes de Santander espera acompañar a los enfermos, rezar y disfrutar de su estancia en un lugar muy especial.
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