La Opinión de Málaga
En el corazón de la Axarquía malagueña, el pequeño municipio de Iznate conserva una de las celebraciones más singulares de la Semana Santa de la provincia de Málaga. Cada Domingo de Resurrección, el pueblo no se limita a conmemorar el momento central del cristianismo: lo representa. Vecinos convertidos en apóstoles, un “huerto” que recrea el sepulcro y la imagen de un Niño Jesús que simboliza al Cristo resucitado forman parte de una tradición que desde hace casi ocho décadas emociona tanto a los habitantes del municipio como a quienes llegan de fuera para contemplarla.
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