El Plural
Vox se encuentra, indudablemente, en un momento de crisis interna. Fugas y purgas de dirigentes históricos y críticas a la ausencia de democracia interna y transparencia del partido han protagonizado las últimas semanas de la ultraderecha, además, en plenas negociaciones con el PP por la constitución de Gobiernos autonómicos en Extremadura, Aragón y Castilla y León, y con un panorama internacional en el que los de Abascal han optado por el seguidismo ciego a los designios de Donald Trump e Israel. Se acumulan los males en Bambú y Santiago Abascal, lejos de aumentar su presencia para aplacar las habladurías, se ha recluido en X y se ha limitado a reaccionar, con cuentagotas y tarde, a algunas cuestiones de actualidad. Desde Vox llevan varias semanas autoconvenciéndose de la teoría de que su crisis interna no existe, que es un espejismo y que proviene del interés del PP por debilitarlos y desestabilizarlos. La carta que emitía Ignacio Garriga, secretario general del partido, a su militancia, ponía negro sobre blanco en esta cuestión con un tono, además, muy duro contra el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. El catalán escribía, en resumidas cuentas, que "nosotros a lo nuestro" y que no había que hacer caso a las habladurías externas. Echando balones fuera con un argumento que, no obstante, pierde gas cuando se tiene en cuenta que las críticas las encabezan los propios exdirigentes purgados de la formación. Ese parece ser el tono adoptado: ignorar el elefante en la habitación, hasta el punto de no aparecer públicamente y limitarse a la presencia trincheral en redes sociales. Un primer ejemplo de esta reclusión y tardanza en la reacción (literalmente) se daba el pasado domingo, cuando la Policía israelí impidió la entrada del jefe de la iglesia Católica en la ciudad santa, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, a la tradicional celebración de la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro, en una acción de la que "no hay precedentes desde hace siglos". En un comunicado, el Patriarcado Latino de Jerusalén aseguraba que la Policía israelí interceptó la comitiva privada liderada por Pizzaballa cuando se dirigía a uno de los lugares de culto más importantes del mundo, y símbolo de la concordia religiosa de la ciudad, y los obligó a que dieran media vuelta, en una acción que fue denunciada y afeada por líderes internacionales como el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Vox se pronunció al respecto tres días más tarde, el miércoles, una demora que hizo levantar las cejas hasta de sus propios presuntos afines. ¿También es culpa de los "críticos" que el presidente de VOX siga callado con este tema? Hasta el ateo anticlerical Sánchez ha condenado la acción de Netanyahu contra los católicos. https://t.co/BizZriMDk9 — Juan García-Gallardo (@juan_ggallardo) March 29, 2026 "¿También es culpa de los "críticos" que el presidente de VOX siga callado con este tema? Hasta el ateo anticlerical Sánchez ha condenado la acción de Netanyahu contra los católicos", escribía el ex vicepresidente de Castilla y León, Juan...
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