El Comercio
Un temor secreto recorre por estos días las filas del porkysmo. “¿Y si no llega?”, se preguntan con voz inaudible los que hasta ayer se sentían fijos en la segunda vuelta. Y luego miran a su alrededor en busca de alguien a quien culpar de las malas noticias que les traen las últimas encuestas. La primera es que en ellas Keiko Fujimori aparece ya ligeramente por encima de su candidato, en un crecimiento lento pero sostenido. La segunda, que un poco más abajo, mordiéndole los tobillos, asoman Carlos Álvarez y tres postulantes de izquierda. Los debates que concluyeron esta semana, además, no fueron de gran ayuda para el aspirante de Renovación Popular. No brindó el espectáculo sombrío de hace cinco años, pero tampoco una performance para el recuerdo. Digamos que sus intervenciones no hicieron soñar; solo dormir. Para colmo de males, Álvarez exhibió en las dos fechas en las que le tocó participar dominio de escena y convicción. Es decir, aplomo para repetir los lugares comunes que le hemos escuchado declamar a lo largo de toda la campaña. Una circunstancia que sin duda lo hará merecedor de algunas galletas en los sondeos que conoceremos este domingo.
Go to News Site