COPE
Las manos expertas del personal de la Real Fábrica de Tapices han devuelto su esplendor original a un manto de la Virgen del Pilar que es historia viva de España. Propiedad de la Academia General Militar de Zaragoza desde 1947, la pieza fue custodiada por el general Palafox durante el doble asedio francés a la capital aragonesa en la Guerra de la Independencia. La intervención, que se ha extendido durante dos meses, ha estabilizado una pieza de valor incalculable que presentaba un delicado estado de conservación. El paso del tiempo, la manipulación y algunas intervenciones anteriores poco afortunadas habían dejado una profunda huella en el manto. A su llegada a Madrid, presentaba graves signos de deterioro que comprometían su integridad, como suciedad, manchas, pérdidas de tejido, descosidos en los elementos decorativos y rasgaduras. Sara Blanchart, coordinadora del equipo de restauración, explica que el terciopelo se había vuelto pulverulento en algunas zonas, dejando a la vista la base de algodón. "Es muy típica de los terciopelos, que por el paso del tiempo, la manipulación y la propia naturaleza de la seda, se queda pulverulenta, se va deshaciendo y el pelo del terciopelo se pierde", detalla la experta. A estos daños se sumaban problemas estructurales como la deshidratación del tejido y deformaciones. Además, los ricos bordados también estaban muy afectados. Blanchart añade que había "mucha pérdida de hilo metálico y ya se veía el alma del hilo, de material textil". Este hilo, conocido como entorchado, consiste en una lámina de metal enrollada sobre un núcleo de seda o algodón, que con el tiempo se parte y se desprende. El equipo de la Real Fábrica de Tapices (RFT) aplicó un riguroso protocolo antes de intervenir. Se realizó un estudio presencial que incluyó el uso de un lápiz óptico para analizar el tejido en profundidad y la creación de "cartografías de deterioros", un registro fotográfico detallado de todos los daños. "Siempre cumplimos los criterios de restauración generales que hay sobre todo a nivel europeo, como es la reversibilidad, además del respeto absoluto por el original y el uso de materiales compatibles", subraya Blanchart. Este principio de reversibilidad es clave, ya que garantiza que cualquier añadido pueda retirarse en el futuro sin dañar la obra original si se desarrollan técnicas de restauración más avanzadas. La restauradora Beatriz Hernández Gómez ha sido la principal responsable de la intervención. El proceso comenzó con una limpieza mecánica para retirar la suciedad superficial. Posteriormente, se corrigieron las deformaciones alineando el tejido y se eliminaron cuidadosamente algunas intervenciones anteriores que generaban tensiones perjudiciales para la pieza. Uno de los grandes retos en la restauración de piezas antiguas son las reparaciones históricas. Blanchart confiesa que a menudo se encuentran "remiendos y cosas que se han hecho a lo largo de la historia, cuando a lo mejor la restauración como tal no era algo que se contemplara". Aunque realizados con buena intención, estos parcheos con materiales más nuevos y resistentes pueden acabar dañando el tejido original, que es más frágil y sufre movimientos con los cambios de humedad y temperatura. "A la larga son perjudiciales porque generan una zona de tejido nuevo [...] que rompe lo antiguo", explica. La coordinadora advierte del intrusismo en la profesión y reivindica la formación y la experiencia. "Nosotros somos expertos y los estándares están ahí por algo. Es importante tener cuidado porque al final es nuestro patrimonio", lamenta. Sin embargo, también se muestra comprensiva con el pasado y reconoce el valor de esas antiguas reparaciones: "Era la manera que había antiguamente de conservar lo que tenían y, gracias a eso, también en muchos casos nos ha llegado lo que nos ha llegado, porque si esas personas no hubieran cosido esa parte que se cayó, se habría perdido". Finalmente, la intervención ha incluido la consolidación estructural del manto. Como valor añadido, la Real Fábrica de Tapices ha diseñado y fabricado un sistema de soporte específico que permitirá a la Academia General Militar su correcta exhibición, garantizando su preservación para las futuras generaciones y asegurando que su legado histórico perdure.
Go to News Site