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El fin de la factura en papel ya tiene fecha: así es la nueva obligación digital para pymes y autónomos | Collector
El fin de la factura en papel ya tiene fecha: así es la nueva obligación digital para pymes y autónomos
Cope Zaragoza

El fin de la factura en papel ya tiene fecha: así es la nueva obligación digital para pymes y autónomos

La era de la factura en papel para las relaciones entre empresas B2B tiene los días contados. Según el graduado social Benjamín Beltrán, España se encuentra en un “año de transición crítica” que culminará con dos fechas clave: el 1 de enero de 2027, cuando las empresas deberán tener activo el sistema Verifactu, y el 1 de julio de 2027, con la entrada en vigor de la factura electrónica obligatoria para pymes. El experto advierte que es un “error peligroso” para los autónomos pensar que esta obligación no les afecta, pues la nueva normativa impactará a cualquier profesional que facture a una empresa. Como señala Beltrán, “si un autónomo factura a una empresa, en julio de 2027, esa empresa ya le va a exigir el formato electrónico. O te adaptas o dejas de trabajar con tus mejores clientes”. La única excepción, por el momento, afecta a quienes facturan exclusivamente a clientes finales en sus operaciones diarias, como es el caso de bares, restaurantes o pequeños comercios con sus clientes particulares. Para evitar confusiones, Beltrán aclara la diferencia entre los dos sistemas. Verifactu es un mecanismo de integridad que busca “sellar cada factura” para que no pueda ser borrada ni alterada, marcando “el fin de la contabilidad B”. Por otro lado, la factura electrónica es un sistema de comunicación que obliga a enviar archivos en un formato específico (UBL), lo que supone “el fin de la factura manual” en Word o Excel. El punto más disruptivo de la nueva ley es el control de los pagos, ya que el destinatario de una factura deberá informar de su abono en un plazo máximo de 4 días. Con estos datos, “Hacienda va a tener un mapa exacto de la morosidad en España”, explica el graduado social, sabiendo quién paga a 30, 45 o 90 días. Según Beltrán, “la factura electrónica no es solo recaudar impuestos, es un instrumento de control financiero total”. Las implicaciones legales son directas, ya que si una empresa paga tarde de forma recurrente, podría ver limitado su acceso a ayudas. “Si tu empresa quiere acceder a subvenciones o contratos públicos, el sistema dice que pagas tarde, podrías quedar fuera”, advierte. Ante la creciente carga administrativa que se avecina, la recomendación es clara: apostar por una solución privada e integrada que gestione tanto Verifactu como la factura electrónica. Beltrán aconseja realizar una auditoría digital, formarse y no esperar al último momento, puesto que la digitalización ya no es una opción, sino una obligación legal.

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