Diario de Noticias
La luz no se toca, no ocupa metros y, sin embargo, puede cambiar por completo la manera en que se percibe una casa. Hay salones que parecen más amplios de lo que son, dormitorios que invitan al descanso nada más entrar y cocinas que, aun siendo sencillas, transmiten una sensación de orden y calma. En muchos casos, el secreto no está en una gran reforma ni en muebles de un coste elevado, sino en algo mucho más sencillo: una buena iluminación. En tiempos en los que pasamos cada vez más horas en casa, aprender a iluminar mejor se percibe como una forma de bienestar. Hoy repasamos algunas claves para sacar partido a la luz natural, combinar con acierto la artificial y evitar errores comunes que muchas veces hacen que una casa se vea peor de lo que realmente es.
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