La Opinión de Murcia
Los hábitos poco saludables que favorecen el desarrollo de la obesidad pueden aparecer desde la primera infancia. De hecho, cada vez es más frecuente consumir alimentos ultraprocesados en esta etapa, dormir entre tres y cuatro horas menos de lo recomendado, comer con excesiva rapidez y llevar una vida sedentaria ligada al uso de pantallas. Estas conductas ya se han detectado en niños de tan solo tres y cuatro años. Así lo apuntan los primeros resultados del estudio Corals, un proyecto de investigación multicéntrico iniciado en España en 2019 que analiza, durante un seguimiento de al menos diez años, los factores que influyen desde edades tempranas en el sobrepeso infantil y en la posterior aparición de complicaciones metabólicas y cardiovasculares.
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