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Un filólogo desvela en COPE el origen de la expresión 'alobao': "Imagínate rodeado de lobos" | Collector
Un filólogo desvela en COPE el origen de la expresión 'alobao':
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Un filólogo desvela en COPE el origen de la expresión 'alobao': "Imagínate rodeado de lobos"

En el rico y diverso universo del habla popular, existen palabras que se usan casi por inercia, sin conocer la potente historia que esconden. Un ejemplo perfecto es 'alobao', un término que resuena con fuerza en las calles de Málaga y en muchas otras partes de España para describir a alguien que está atontado o pasmado. Para desentrañar su verdadero significado y origen COPE MÁS Málaga recurre al doctor en Filología Hispánica y catedrático de Lengua Española de la Universidad de Málaga, Francisco Carriscondo, quien ha arrojado luz sobre una etimología sorprendente que conecta directamente con el mundo animal y una reacción humana primaria. Contrario a la creencia popular, que podría asociar 'alobao' con 'abobao' y, por ende, con la palabra 'bobo', el profesor Carriscondo aclara que la raíz es mucho más fascinante y visual. El término es, en realidad, el participio del verbo 'alobarse', que deriva directamente de la palabra 'lobo'. La conexión puede no ser evidente a primera vista, pero el catedrático invita a un ejercicio de imaginación para comprenderla en toda su dimensión, transportándonos a un escenario ancestral y peligroso que define por completo la sensación de estar 'alobao'. La explicación reside en la pregunta: "¿Tú cómo estarías en medio de una manada de lobos?", plantea Carriscondo. La respuesta es la clave de todo el significado. Una persona en esa situación estaría aterrada, paralizada por el miedo, sin saber cómo actuar o si correr, con la mente en blanco y sin capacidad de reacción. Ese estado de shock y pasmo absoluto es precisamente lo que, en su origen, significa estar 'alobado'. Se trata de una metáfora de un pánico paralizante, una imagen muy potente que ha perdurado en el lenguaje a lo largo de los siglos para describir un estado de atontamiento o confusión. Aunque en Málaga la palabra 'alobao' se siente como muy propia, el catedrático confirma que, para desgracia de los localistas, no se trata de un malagueñismo exclusivo. Es una palabra coloquial cuyo uso se extiende por toda la geografía española, si bien en ocasiones puede adquirir matices de significado distintos. Lo que une a todas sus variantes es esa conexión primordial con el lobo. Esta dispersión geográfica se demuestra por su presencia en la literatura española, donde autores de diversas procedencias la han utilizado para enriquecer sus textos con la expresividad del habla popular. La investigación de Francisco Carriscondo ha localizado la palabra en las obras de escritores de la talla de Ortega Arrabal, Fernando Iwasaki y, notablemente, el premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela. En su libro de 1956 'Judíos, moros y cristianos', Cela utiliza la expresión con total naturalidad, demostrando su arraigo en el castellano de la época. En una frase cargada de significado, el autor escribe que "al alobado le suele avisar el canguelo", vinculando directamente el término con el miedo o el pánico, y reforzando así la etimología explicada por Carriscondo. La aparición en textos de este calibre certifica que 'alobado' pertenece al acervo léxico compartido de la lengua española. Si 'alobado' es la forma normativa, ¿de dónde viene el 'alobao' tan característico de Málaga y de gran parte de Andalucía? La respuesta está en uno de los rasgos más distintivos del habla meridional: la pérdida de la 'd' intervocálica. Según Carriscondo, esta adaptación fonética es un fenómeno muy extendido en el registro coloquial andaluz, lo que convierte a 'alobao' en la forma más escuchada y utilizada en la región. De hecho, existen incluso otras variantes menos comunes, como 'alonado', registrada en el 'Vocabulario Popular Andaluz' de Álvarez Curiel, que parece derivar de 'lona' en lugar de 'lobo', aunque su uso es minoritario. La presencia del término en el ámbito académico no es nueva. Mucho antes de que Cela lo incluyera en su obra de 1956, la palabra ya había sido documentada. Concretamente, en 1951, el diccionario de andalucismos de Alcalá Venceslada ya registraba 'alobado' con el significado de "alelado, pasmado, atontado", una definición que coincide plenamente con el uso actual. Este diccionario incluso ofrecía una frase a modo de ejemplo que resulta muy ilustrativa y simpática: "Este muchacho es tan alobado que no se entera de las cosas", demostrando que la palabra ha formado parte del vocabulario cotidiano durante generaciones.

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