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Ángel Camacho, experto en interiorismo: "Poner un muro a media altura y a continuación la mampara delimitará ambas zonas del baño y lo puedes utilizar para apoyar los jabones" | Collector
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Ángel Camacho, experto en interiorismo: "Poner un muro a media altura y a continuación la mampara delimitará ambas zonas del baño y lo puedes utilizar para apoyar los jabones"

La mampara de la ducha es, a menudo, uno de los elementos que menos encajan en la estética de un baño. Ya sea por su diseño anticuado, su difícil limpieza o simplemente por una sensación de frialdad, muchos buscan alternativas para transformar por completo la experiencia en uno de los espacios más íntimos del hogar. Un experto en interiorismo ha desvelado cinco soluciones innovadoras y elegantes que van más allá de la mampara convencional, apostando por la combinación de materiales, texturas y estructuras para crear un ambiente único y funcional. Una de las propuestas más destacadas es la construcción de un muro a media altura que separe la zona de la ducha del resto del baño. Esta opción no solo delimita visualmente ambos espacios, sino que también combate la frialdad del cristal. "Puedes poner azulejo en esa pared", señala el experto, lo que permite integrarla en el diseño general. Además, este murete ofrece una ventaja funcional evidente, ya que su parte superior se convierte en una práctica repisa para colocar los jabones, el champú y otros productos de higiene, manteniendo el orden. Siguiendo esa misma línea, pero con una ambición diferente, se encuentra la opción de levantar un muro que supere la mitad de la altura total. Esta alternativa, según el decorador, encaja a la perfección en baños de estilo más moderno o minimalista, especialmente "en baños que no tienen azulejos o directamente lo haría en microcemento". Esta solución genera una sensación de robustez y continuidad en el diseño, ideal para quienes buscan una estética depurada y contemporánea. Para los amantes de la luminosidad y la amplitud visual, el cristal sigue siendo el rey, pero con matices que marcan la diferencia. La opción "perfecta", según el interiorista, es instalar un único panel de cristal fijo, pero de vidrio biselado. Este detalle añade un toque de distinción y refinamiento. "Creo que queda superelegante, y, de hecho, es la opción por la que yo me decantaría", afirma. El biselado de los cantos refleja la luz de una manera especial, aportando un aire sofisticado sin renunciar a la ligereza del vidrio. Otra alternativa que juega con la textura es el uso de un cristal rugoso. Esta solución simula el aspecto de un vidrio empañado o mojado, proporcionando un mayor nivel de intimidad sin bloquear por completo el paso de la luz. Es una elección ideal para quienes buscan un equilibrio entre privacidad y apertura, aportando un carácter único y sensorial al espacio de la ducha. Este tipo de vidrio es, además, muy práctico para disimular las gotas de agua y las marcas de cal. Finalmente, para aquellos que desean la máxima sensación de recogimiento, el experto propone separar la zona de la ducha de la del baño con una pared completa de azulejos. Esta idea transforma la ducha en una especie de cabina o pequeño santuario, ofreciendo una experiencia totalmente inmersiva. El resultado es un espacio que invita a la relajación y al bienestar. "Creo que esta opción genera una sensación mucho más envolvente a la hora de ducharte", concluye. Es una apuesta audaz que redefine por completo la distribución y el concepto tradicional del baño.

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