Diario de Noticias
La derrota en penaltis frente a Bosnia de la selección italiana, que dejaba a la azzurra sin Mundial por tercera vez consecutiva, ha sacudido los cimientos de su estructura: dimisiones, sustituciones y toda una serie de movimientos para volver a alcanzar lo que un día fue. El desastre consumado en el estadio Bilino Polje de Zenica hace una semana fue la culminación de una profunda crisis sistémica que ha llevado al fútbol transalpino a tocar fondo.
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