Cope Zaragoza
22 de Marzo. Para muchos un día cualquiera. Ahora, en mi calendario de eventos inolvidables queda señalado en tinta dorada. Una fecha de brillo especial, como la de aquellos ojos del niño feliz con su regalo sorpresa. Según el refranero popular, la felicidad dura poco en casa del pobre. Desde ese domingo, mi alma se ha hecho millonaria. Tanto como la audiencia de Un Tiempo con el Juego más divertido de la Radio. Horas de goles, horas de entretenimiento. Soñar no cuesta nada, habla la sabiduría milenaria. Un mensaje de whatsapp, llamadas por esa misma vía y unos nervios a lo largo de toda una madrugada. En medio, otra de esas noches más oscuras de lo normal. Sin casi energía en el anclado archipiélago caribeño, el susto de un sueño roto. Claro, el cántaro se rompió antes de llegar a la fuente y el apocalipsis se frenó a a las puertas del Olimpo. Mientras Jorge Hevia comprobaba si mis sentidos estaban despiertos, tras una hora vestido de ansiedad, la voz de David Jiménez trajo la calma. Y sí, el oyente a 7.440km fue saludado por el gran Paco González. Pude contarlo a los 19 días y 500 noches después, pero no aguantaba más. No hubo debate deportivo, sí un diálogo sobre una isla triste con seres apagados. Al otro lado de la línea, un ídolo de esta profesión eterna, un maestro a través del dial. Preguntas y respuestas grabadas en mi mente, tatuadas en el corazón de un soñador incansable. Despedirme con el abrazo de Jorge Armenteros, tan cubano como la bandera, colofón de lujo para un Tiempo impensado en mi Juego de la vida. Gracias, simplemente gracias. Un equipo genial sentó a su afamada mesa a un joven con anhelos escritos en un camino aún por hacer. OTRA VEZ GRACIAS
Go to News Site