Diario de Noticias
La gravedad de las consecuencias económicas que la guerra desatada tras el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán ha provocado ya y, especialmente, de las que quedan aún por llegar están haciendo moverse a todos los países tanto de puertas hacia dentro como de cara al exterior. El encarecimiento de los combustibles fósiles por el bloqueo al que está sometido el estrecho de Ormuz ha desatado todas las alarmas y en el seno de la Unión Europea se buscan ya medidas colectivas que tengan un mayor efecto en el objetivo de acotar lo máximo posible los efectos de la crisis. Es lo que han hecho España, Alemania, Italia, Austria y Portugal, cinco de los 27 estados de la alianza, que han solicitado a la Comisión Europea (CE), a través de sus respectivos ministros de Economía, la creación de un nuevo impuesto sobre los beneficios de las empresas energéticas generados a raíz del conflicto bélico en Oriente Próximo.
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