Diario de Noticias
Aberri Eguna nació como expresión de una aspiración nacional y hoy interpela a toda la ciudadanía vasca, aquí y en la diáspora, con una vigencia persistente. La nación vasca no es un ejercicio de nostalgia, sino un sujeto político vivo que se construye cada día. Por eso, 94 años después de su primera celebración, el sentido de Aberri Eguna sigue actualizado desde principios firmes: democracia, convivencia, identidad y sentido nacional. El principio democrático reclama que la construcción nacional se haga desde las urnas, las instituciones y la participación ciudadana, no desde atajos ni maximalismos estériles que solo conducen a la frustración. Ejemplos de ello ha habido en el pasado dentro y fuera de Euskal Herria que han vaciado de contenido las apelaciones en ese sentido que puedan esgrimirse en el futuro. Un principio democrático que debe operar en todos los sentidos: en el de la iniciativa nacional vasca y en el de disponer de vías para su materialización.
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