ABC
No hay cabida en este Sábado Santo para la duda. Quiso el de Arriba, aun en su luto, concedernos un sol sin velos, del que se resguardan hasta los anderos. Nada de titubeos ni timideces. En esta jornada santa, los cielos encapotados, protagonistas indeseados de las crónicas pasadas, no encuentran acomodo. Así, aguardan en plena calle de Alcalá los madrileños más fieles, que este año no temen al cielo. Resacosos, diríamos, tras su reencuentro anoche con Medinaceli, quien, muy lejos de la aparición contenida del año anterior, cuando apenas asomó por la puerta de la basílica de la plaza de Jesús para dejarse ver, realizó su recorrido procesional habitual. Frente a la iglesia de la Concepción Real de Calatrava, hogar... Ver Más
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