ABC
Las procesiones de Semana Santa nacen del hecho religioso, pero lo trascienden para adentrarse en el terreno de lo social, de lo cultural, de lo artístico, de lo etnográfico e incluso de lo turístico –es decir, de lo empresarial y lo económico–. Las procesiones de Semana Santa emergen, por lo tanto, desde la fe, pero no son exactamente fe; crecen desde la liturgia, pero no son liturgia. La religiosidad popular es eso y también lo contrario, algo que no es necesariamente malo, pero tampoco inexorablemente bueno. Como todo lo popular, la tradición es una esponja que va empapando la pureza de imperfecciones, costumbres y ritos –es decir, lo va humanizando– para convertir la crisálida en mariposa y la liturgia en... Ver Más
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