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El pueblo extremeño al que llaman la 'Sevilla chica' por el parecido con su arquitectura y sus calles estrechas | Collector
El pueblo extremeño al que llaman la 'Sevilla chica' por el parecido con su arquitectura y sus calles estrechas
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El pueblo extremeño al que llaman la 'Sevilla chica' por el parecido con su arquitectura y sus calles estrechas

Hay pueblos que te engañan nada más bajar del coche. Zafra , en el sur de Badajoz, es uno de ellos. Aunque por el mapa estás en Extremadura, si te soltaran en mitad de su casco histórico sin decirte dónde estás, jurarías que has aparecido en un barrio de Sevilla. No es casualidad que desde hace siglos todo el mundo la llame «Sevilla la chica». Esta ciudad (porque tiene título de ciudad, y sus vecinos lo llevan a gala) es un punto clave de paso. Está justo en el nudo que conecta Sevilla con Mérida y Badajoz, y esa mezcla de idas y venidas ha hecho que Zafra sea hoy un sitio próspero, con un trazado cuidadísimo y una luz que recuerda, y mucho, a la capital del Guadalquivir. Aparte de la cercanía geográfica, Zafra comparte con Sevilla esa arquitectura de fachadas blancas impecables y calles estrechas. Pero hay detalles más concretos. Por ejemplo, en la Plaza del Ayuntamiento puedes ver casas que parecen sacadas de la misma Palmera, como la Casa de Aníbal González o el Palacio del Marqués de Solanda . Ese toque señorial, con patios llenos de flores, azulejos y rejas de forja, es lo que le da ese «color especial» que tanto comentan los viajeros. Lo más curioso de Zafra es que no tiene una Plaza Mayor al uso, sino dos plazas que están pegadas y que son el motor de la vida social. Por un lado está la Plaza Chica , que es la más antigua y el corazón del mercado medieval. De hecho, si te fijas en una de sus columnas, verás grabada la Vara de Zafra , que era la medida que usaban los mercaderes de la época para que nadie engañara con las telas o el grano. Después está la Plaza Grande , que se hizo más tarde aprovechando el espacio de una antigua iglesia. Es una plaza porticada preciosa, llena de terrazas donde lo suyo es sentarse a tomar un buen desayuno extremeño. Ambas están unidas por el Arquillo del Pan , un rincón con mucho encanto donde está la pequeña capilla de la Esperancita. Justo al lado está la Callejita del Clavel , que es, sin duda, el rincón más bonito y fotografiado de la ciudad. Si algo destaca en el perfil de Zafra es el Palacio de los Duques de Feria, que hoy es Parador Nacional. Se construyó en el siglo XV como una fortaleza para defender la zona, pero con el tiempo los condes lo convirtieron en un palacio de lujo para dejar claro quién mandaba allí. Desde fuera impresionan sus torres (la del Homenaje mide 29 metros de alto y 12 de diámetro), pero por dentro es igualmente impresionante. Tiene un patio de mármol blanco increíble y unos techos de madera artesonada que merece la pena ver aunque no te alojes allí. Como curiosidad, antes de ser hotel, este edificio fue de todo, desde hospital y cárcel hasta instituto de bachillerato. Zafra es una ciudad para caminarla. Si te metes por la zona de la judería, te vas a encontrar con el aire de la antigua aljama. Allí está el Hospital de San Ildefonso, levantado donde nació Ruy López, que fue el primer campeón de ajedrez de Europa. Otros sitios que no deberías perderte son: Y no podemos hablar de Zafra sin mencionar su Feria Internacional Ganadera . Empezó en 1453 como un simple mercado de animales y hoy es una de las ferias más importantes de España. Se celebra a finales de septiembre y, durante esos días, el pueblo multiplica su población. Es el momento en el que se junta el negocio del campo con la fiesta, y donde mejor se palpa ese carácter abierto de los zafrenses. Y si tienes tiempo, pásate por el Museo Santa Clara en la calle Sevilla. No solo por el arte sacro, sino porque allí mismo puedes comprar dulces hechos por las monjas que están espectaculares.

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