Ultima Hora Mallorca
La tesis conspiranoica atribuye a Stanley Kubrick la grabación de la llegada del Apolo 11 a la superficie de la Luna en 1969. Luego ya se desgranan detalles más o menos rebuscado para poner en duda la secuencia como si fuera posible que un maniático como Kubrick dejara cabos sueltos. La presencia de un cineasta legendario da empaque a la leyenda urbana, como si fuera necesaria la presencia de un genio para urdir la supuesta farsa. Casi seis décadas después está en marcha la operación de la Nasa para volver a llevar a astronautas al satélite con la misión Artemis II que, de momento va a dar una vuelta y luego regresa. Mejoras tecnológicas al margen, habrá que esperar a ver cómo afecta el regreso a las teorías que niegan el viaje inicial. Sin embargo, ahora mismo no parece que se requiera a un visionario como Kubrick para montar las imágenes, aunque estaría bien la llegada del hombre a la Luna montada por Christopher Nolan, aunque nadie la entendería o por Tarantino. El avance de la IA permite que cualquiera monte un aterrizaje donde sea por lo que está claro que quien no quiera creer el regreso, no lo hará. Por tanto, queda claro que el avance en este campo ha sido mucho más rápido que el que se ha producido en la carrera espacial. Terraplanistas y personajes de todo cuño han ampliado su influencia y su capacidad de actuar a un ritmo mucho mayor que el de los astrofísicos e ingenieros espaciales. Vamos, que van ganando. En 1969 casi ni asomaban y ahora son una fuerza. Por lo tanto, más allá de los avances y el hito que suponga el regreso del ser humano a la Luna, existe otra utilidad, la de reafirmar a los que no forman parte del club raro en que lo que pasó sí pasó y que la verdad oficial a veces, solo a veces, sí que es la verdad por mucho apellido que se le ponga. Solo por eso, ya merece la pena el viaje.
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