ABC
Decíamos ayer que la guerra es simple. Todo se reduce a aplicar la violencia con el objetivo de obligar al enemigo a cumplir con nuestra voluntad. En esas está Pedro Sánchez, con el «No a la guerra» hasta en la ducha y a garrotazo limpio con los que hasta ahora parecían amigos, que siempre resultan los peores enemigos. Sánchez se inventó a los Escribano -Manuel de la Rocha, jefe de la oficina económica de presidencia, solo es un mandado que pasa por ahí no se equivoquen- y el 'presi' es el que se empecinó en acabar con ellos. Total porque los hermanos de Coslada han intentado apiolarse a 'su' campeón nacional de la defensa -«¡y el tesoro es mío!», diría... Ver Más
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