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Tenemos derecho a decidir sobre nuestra propia vida. Nadie más lo tiene . Esta declaración de autonomía es el fundamento de la eutanasia y del rechazo a la pena de muerte . Son dos caras de la misma moneda, aunque las derechas patrias siempre elijan la moneda trucada que cae del lado equivocado. Habitualmente, por razones prácticas muy útiles evolutivamente , tomamos la decisión soberana de colocar en instancias externas la toma de decisiones . El acto máximo de libertad, el que nos distingue de nuestras mascotas e incluso de los grandes simios, es el acto de someterse a la ley. Somos las únicas criaturas que nos sentimos constreñidas por la fuerza de las razones. Pero aceptar la ley no equivale a vivir tutelados. La tutela no es libertad sino sometimiento . Kant definía la ilustración como la emancipación de las tutelas, especialmente de la iglesia, y culpaba a la pereza y la cobardía de la renuncia de los humanos al uso de la inteligencia . Es mucho más cómodo seguir las directrices del púlpito, el de la iglesia o el político. El púlpito, ese mecanismo eficacísimo de concentración del poder a través del adocenamiento de las masas. ¡ Sapere aude ! ¡Ten el valor de actuar usando tu razón! Ése es el lema de la Ilustración. Es difícil predecir cuánto durará nuestra capacidad para horrorizarnos. Si no paramos esta locura, vendrán a por nosotras, no lo duden . El gobierno de Netanyahu acaba de aprobar que se condene a la horca a los palestinos de Cisjordania, sí, solo a los palestinos , acusados de terrorismo. Nos acostumbraremos a esto también . Uno de sus ministros lo celebró con champagne. Estas barbaridades se han cometido siempre . La novedad es que ya nadie se molesta en disimular. Ahora, el inquilino de la Casa Blanca guarda las espaldas del genocida . Y los demás callan. He defendido muchas veces que hay progreso en ética como lo hay en ciencia. El feminismo, el antirracismo , la protección de la infancia, la defensa de los derechos de los animales , la lucha contra el calentamiento global son hitos éticos que han cambiado las relaciones entre humanos y entre estos y el mundo natural . Lo que nunca pensé es que ciencia y ética pudieran sufrir movimientos regresivos ante nuestros ojos de la envergadura de los que estamos viviendo. “Los extraterrestres son demonios” , ha declarado JD Vance. Sin comentarios. Por el lado de la ética, reaparece la horca. Me gustaría escuchar a las iglesias y sus mensajeros reaccionar con la vehemencia que usan contra el aborto o la eutanasia . Pero claro, aborto y eutanasia amplían derechos y otorgan autonomía a personas en situaciones de vulnerabilidad. Son ejercicios genuinos de libertad personal y la libertad, la de verdad, no la de los bares, es una amenaza para los tiranos . Tiene un coste muy alto plantarse ante Netanyahu y sus aliados y decir que los palestinos son personas , que son sujetos de derechos, tanto como los judíos que viven al otro lado de una línea imaginaria. Defender un proyecto de ser humano contra la mujer real que puede llevarlo a cabo, defender la vida en abstracto contra el deseo de quien la vive de verdad son, por el contrario, ejercicios vacíos sin coste real . Una mujer que decida no llevar a término un embarazo no tiene ningún poder . Posicionarse contra ella es gratis, mientras que defenderla te hace perder votos y posición social. Nada hay como la honra de las mujeres para que saquen pecho aquellos que supuestamente se la quitan. Defender que el sentido de una vida solo concierne a quien la vive despoja de poder a los portavoces de dios, los expone como los vendedores de humo que son . Su poder solo se fundamenta en nuestra renuncia a defender el nuestro. Defender la propia autonomía es complicado , es costoso, tiene riesgos, es cansado. Pero es el único camino para la auténtica libertad , la que nos da el ejercicio efectivo de nuestra condición de seres racionales. Ningún Estado puede arrogarse la propiedad de la vida humana . Trump y Netanyahu han iniciado guerras por intereses económicos con absoluto desprecio al derecho internacional y a los derechos humanos. Pero la guerra también tiene reglas . A todas nos maravillaba la conducta de los oficiales americanos y británicos en La Gran Evasión . A todos nos han horrorizado las atrocidades del ejército serbio en la guerra de los Balcanes . Todavía nos queda algo de sensibilidad para apreciar los detalles. La basura sentimentaloide vertida sobre el último caso mediático de ejercicio de muerte digna no ha sido más que un despliegue extremo de cinismo interesado . Quien piense que el estado tendría que haber intervenido antes para evitar el desenlace debería defender con entusiasmo los servicios sociales, las casas de acogida, la atención a la salud mental, en suma, la protección a las personas vulnerables . Si embargo, los medios —televisiones, radios, periódicos— que se han lucrado en audiencias faltando al respeto a una mujer que ha decidido acabar con su vida son los mismos que vociferan por la bajada de impuestos, por el desmantelamiento de lo público, por el sálvese quien pueda del capitalismo más feroz. Los que dan la cara no me sorprenden . Están muy bien pagados. Me sorprenden los ciudadanos que los aplauden y los convierten en sus héroes y heroínas contra un gobierno al que pretenden derrotar por la vía del descrédito . Me alucina la gente trabajadora que piensa que las bajadas de impuestos les benefician. Esperen a tener una enfermedad seria . Esperen a que sus hijas vayan a la universidad . Las bajadas de impuestos solo favorecen al capital. No se preocupen, quien tiene medios no tiene hijos no deseados , no espera en la UCI que la naturaleza siga su curso, negociando con la gerencia la dosis imprescindible de opiáceos que le garantice una transición indolora . Por eso tenemos que proteger nuestros derechos, el primero de los cuales es la posibilidad de una vida y muerte humanas, en las que seamos los dueños de nuestro destino . Aquí y en el resto del mundo. La vida es sagrada porque es lo único que esencialmente nos pertenece, lo único con lo que contamos. Tenemos que poder concluirla cuando decidamos que hemos llegado al final del camino. Nuestro poder sobre ella nos identifica como individuos autónomos libres de tutelas. Es nuestra vida, de nadie más. Y nadie puede disponer de ella contra nuestra voluntad . La supuesta defensa de la vida que las iglesias y sus fieles predican sería mucho más creíble si no la supeditaran a sus intereses de grupo. La pena de muerte es un crimen . Sin paliativos, sin excepciones. La última decisión de Netanyahu es una ignominia ante la que no podemos mantenernos callados . Lo que está sucediendo con los palestinos está al nivel de lo que sucedió en los campos de concentración nazis . Solo que ahora tenemos los detalles en tiempo real. La carta de la ignorancia que muchos alemanes jugaron ya no está a nuestro alcance. ¡ Sapere aude ! Y con nuestra razón, opongámonos a la barbarie, al oscurantismo y al silencio cómplice. ________________________________ María José Frápolli es miembro del Grupo de Pensamiento Laico y catedrática de Lógica y Filosofía de la Ciencia (UGR).
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