Faro de Vigo
Una mano de piedra se eleva al cielo, implorante. Una escultura de la Virgen flota en una nube sobre un sarcófago custodiado por angelotes con antorchas, orantes y la Fe, con los ojos vendados y sosteniendo un cáliz y una cruz. El rostro suplicante de María se vuelve hacia arriba, mientras el otro brazo cae hacia la tierra. «Sobre sus cenizas frías / sin dar lugar a consuelo / lloran ¡ay! todos los días / Generosa Constancio Matías / en este breve destierro», reza el panteón de los Candeira en el cementerio de San Fins de Celeiros, en Ponteareas.
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