El Plural
Clave uno. Perder bien, perder mal El PP de Gabino Puche, de Javier Arenas, de Teófila Martínez, de Juan Ignacio Zoido y del Juan Manuel Moreno anterior a 2018 nunca pudo dejar de preguntárselo: ¿cómo diablos plantear la campaña de unas elecciones que sabes que vas a perder, pero no puedes decir que sabes que vas a perder, aunque todo el mundo sepa que, en efecto, las vas a perder? La pregunta que durante tantos años se hacía aquel PP impotente para quebrar la hegemonía socialista se la hace ahora el PSOE de María Jesús Montero. Con el desastre de la gestión sanitaria de Moreno y la guerra ilegal de Trump como estandartes, la campaña de los estrategas socialistas deberá ingeniárselas para sacar de su casa al medio millón largo de votantes que dieron la espalda a Juan Espadas en las autonómicas 2022, pero votaron a Pedro Sánchez en las generales de un año después. Nadie espera que Montero derrote a un Moreno que parte en esta carrera ¡con 28 diputados de ventaja!, pero sí que mejore de forma visible y significativa la escuálida renta de 883.000 votos y 30 escaños de cuatro años atrás. Montero puede permitirse perder, sí, lo que no puede permitirse es perder mal, es decir, perder como perdió Espadas. Clave dos. Toros en las Cinco Llagas Tampoco Juan Manuel Moreno está completamente exento de riesgos en la carrera del 17-M. Va a ganar, pero todavía no sabe si va a ganar bien o va a ganar mal. Ganar bien es renovar la mayoría absoluta y ganar mal es depender de Vox, que le tiene no muchas sino muchísimas ganas desde que se sintió estafado en la legislatura 2018-2022, durante la cual Elías Bendodo se vistió de torero para lidiar con notable éxito a un torete bravo llamado Vox y a un astado querindongo y mansurrón llamado Ciudadanos. Si tras el 17-M el PP necesita a Vox, aunque sea solo por una puñado de votos, los de Abascal no se dejarán torear de nuevo. Investirán presidente a Moreno, sí, pero el precio será más bastante más alto que en 2018 y, por supuesto, con todas las garantías de que el PP pagará en tiempo y forma lo acordado. Con las encuestas a favor, el PP optará seguramente por una campaña de perfil bajo con respecto al PSOE y tal vez de perfil alto o incluso muy alto con respecto a Vox. Clave tres. El otro enemigo de Vox ¿Está Vox en horas bajas desde la decepción sufrida en Castilla y León el pasado 15 de marzo y a la vista de que Abascal no consigue apagar los incendios orgánicos y quizá penales activados por sus disidentes? Andalucía dirá si lo está o no. Repetir los 494.000 votos y 14 diputados de 2022 sería un fracaso… salvo que el PP no lograra una nueva mayoría absoluta, cosa en realidad alto improbable si Vox se queda como está. Pero si el PP tiene en Vox su único enemigo...
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