COPE
La vuelta de la Semana Santa trae consigo un intenso calendario judicial que promete reactivar la confrontación política entre el PP y el PSOE. Los dos grandes partidos se enfrentan a dos de los juicios por corrupción más importantes de los últimos años, el caso Kitchen y el caso Koldo, en un escenario que anticipa un cruce de acusaciones donde primará el relato del "y tú más", como hemos analizado en el foco de 'La Linterna' con Alejandro Requeijo. Es el choque entre "la corrupción pasada con la corrupción presente", en un ambiente donde se escuchará con frecuencia la justificación de que "aquello estuvo mal, pero aquello estuvo peor", explica el analista. En la Audiencia Nacional se juzgará a la cúpula del Ministerio del Interior del gobierno de mayoría absoluta del PP entre 2013 y 2014. La acusación sostiene que se infiltró en el entorno del extesorero popular Luis Bárcenas para arrebatarle pruebas sobre la presunta financiación ilegal del PP y la implicación de Mariano Rajoy. El principal acusado es el entonces ministro Jorge Fernández Díaz, junto al polémico comisario José Villarejo y otros altos mandos policiales, que habrían usado fondos reservados para pagar al chófer de Bárcenas. De forma paralela, el Tribunal Supremo juzgará al exministro de Transportes, José Luis Ábalos, y a su asesor, Koldo García. Se les acusa de cobrar comisiones y sobornos del empresario Víctor de Aldama a cambio de adjudicarle contratos millonarios de administraciones socialistas para la compra de material sanitario durante la pandemia. Estos dos juicios avanzarán en paralelo hasta las puertas de las elecciones andaluzas, lo que llevará a PP y PSOE a "echar el resto por imponer sus respectivos relatos". La diferencia en los tiempos de ambos procesos es notable. El caso Kitchen ha tardado 13 años en llegar a juicio al haberse instruido en la Audiencia Nacional, con una mayor carga de trabajo y más posibilidades de recurso. En cambio, el caso de Ábalos se ha resuelto en dos años en el Tribunal Supremo, donde los procesos son más rápidos y sus sentencias, firmes. La agenda judicial tiene ya varias fechas marcadas en rojo. El martes 28 de abril está previsto que declaren Ábalos, Koldo y Aldama, acaparando todos los titulares. Unos días antes, el 23 de abril, será el turno del expresidente Mariano Rajoy como testigo en el caso Kitchen. Ese mismo día también acudirán a declarar María Dolores de Cospedal y el hijo de Bárcenas, Guillermo Bárcenas, por el episodio del falso cura que entró armado en la casa familiar. La corrupción le costó el Gobierno a Rajoy y ahora queda por ver qué consecuencias tendrá para Pedro Sánchez. La lista de casos pendientes que afectan al PSOE es larga y se prevé que continúe durante meses, con el juicio al hermano del presidente del gobierno a finales de mayo, el caso Begoña sobre la esposa de Pedro Sánchez, o el caso Leire que afecta a Santos Cerdán, sucesor de Ábalos. El intenso calendario judicial que se avecina asegura meses de titulares y actividad en la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo. En este contexto, la ausencia de nuevos escándalos de corrupción que releguen a los actuales sería una buena señal para la salud democrática. Como se ha señalado, "eso será buena señal porque querrá decir que no han aparecido nuevos casos de corrupción que hagan que estos pasen a un segundo plano".
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