Cope Zaragoza
El Gobierno de España ha anunciado que los hórreos de Asturias, León, Galicia, Cantabria y País Vasco serán declarados Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial. Este reconocimiento, que será aprobado por el Consejo de Ministros el próximo 7 de abril, busca valorar su papel esencial como marcadores culturales y expresiones de la identidad colectiva, además de asegurar su transmisión a futuras generaciones. La iniciativa ha sido celebrada por entidades como la Asociación del Hórreo Asturiano. Su arqueólogo, Fernando Mora, ha explicado en COPE Asturias que el reconocimiento no es solo para el elemento material, sino para toda la cultura del hórreo. "Se reconoce esa manera de explotar el territorio, de cercanía, proximidad, esos conocimientos que tienen los carpinteros para armarlos", ha señalado. Una de las grandes incógnitas es el número exacto de estas construcciones que siguen en pie. Aunque no existe un censo oficial, los catálogos urbanísticos que ya los integran suman unos 14.000 ejemplares. Sin embargo, el arqueólogo Fernando Mora cree que la cifra es mucho mayor. "Yo creo que puede haber 20.000 o incluso más, 30.000 construcciones probablemente", ha afirmado, contando tanto los que están en buen estado como los deteriorados. El verdadero problema de estas construcciones no es el mantenimiento, sino el abandono. Según Mora, "mantenerlo no es costoso, pero sí conservarlo durante años o querer arreglarlo todo de golpe". Levantar uno nuevo puede costar más de 30.000 euros, pero el experto insiste en que un hórreo nuevo no es patrimonio cultural. Por ello, desde la asociación apuestan por la recuperación de los ya existentes. A través de su proyecto Ayalga, la asociación pone en contacto a propietarios que no pueden hacerse cargo de su hórreo con personas interesadas en restaurar uno. "Siempre apostamos porque la gente invierta en restaurar un hórreo antiguo", recalca Mora. Actualmente la normativa es estricta sobre los usos, pero el Principado está ultimando el Plan del Hórreo que permitirá, en construcciones con menor nivel de protección, cambiar el uso tradicional, siempre que se respeten "los materiales, su identidad visual y su estética". Mora lo compara con la protección de otras arquitecturas tradicionales: "A nadie se le ocurriría pintar una casa de otro color que no fuera blanco en esos pueblos blancos de Cádiz". El siguiente objetivo en el horizonte es aún más ambicioso: conseguir el reconocimiento como patrimonio inmaterial de la UNESCO, tal y como ha conseguido la cultura sidrera de Asturias. Mora admite que es "una carrera muy de fondo" y que el primer paso fundamental es esta declaración a nivel nacional. El arqueólogo ha agradecido la colaboración de la red de asociaciones Red Hórrea, al Ayuntamiento de Carreño donde comenzó el proceso en 2021, al Principado y al Ministerio de Cultura por su apoyo en todo el proceso.
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