Diario de Noticias
Que el Erasmus te cambia la vida es una de esas certezas que muchos estudiantes lanzan a sus compañeros para animarlos a que vivan esta experiencia. Y a pesar de que pueda sonar como un cliché o una frase hecha, lo cierto es que una vez regresan a sus casas no son los mismos que cuando viajaron a sus respectivos destinos europeos. Por eso, muchos aseguran sentirse “más maduros” o, incluso, “más adultos” porque empiezan a darse cuenta de las labores ordinarias –lavar la ropa, hacerse la comida, hacer la colada, programar los viajes...– que solían en casa suelen hacer sus padres también quitan tiempo al estudio, a estar un ratico más con los amigos o un poco de sueño. Pero la vida va de aprender a ser mayor. Y, desde luego, eso es algo que se consigue a través del Erasmus.
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