El Plural
El exvicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, ha reaparecido en el foco mediático con un relato crudo y poco habitual sobre su salida de la política institucional. En una entrevista este domigno en 'El Periódico de Catalunya' marcada por la introspección, Iglesias ha defendido que, aunque abandonó los cargos públicos en 2021, no se ha desvinculado del ámbito político, sino que ha trasladado su actividad a otro terreno: el periodismo. "Estoy más dentro que nunca", ha afirmado, subrayando que la comunicación se ha convertido en el espacio político más influyente de la actualidad. Desde su actual proyecto, el canal audiovisual fundado en 2022, Iglesias ha insistido en que el papel de los medios ha sido clave en la configuración del debate público. A su juicio, el periodismo no solo informa, sino que condiciona la política de manera decisiva, en ocasiones con más poder que los propios partidos. En este punto, su discurso ha introducido una crítica estructural al sistema mediático, denunciando dinámicas que, según él, han contribuido a la desinformación y al desgaste de determinadas formaciones políticas, especialmente aquellas alejadas de los consensos tradicionales. El exlíder de Podemos ha descrito su salida de la política institucional con una metáfora tan contundente como reveladora: "Fue como salir de la cárcel". Una frase que sintetiza el desgaste personal acumulado durante años de exposición pública. Iglesias ha reconocido que nunca llegó a sentirse plenamente cómodo en sus responsabilidades, ni como secretario general de Podemos ni como vicepresidente del Gobierno junto a Pedro Sánchez. Según ha explicado, el principal motivo de su malestar fue la "enorme violencia" que asegura haber recibido, tanto en forma de ataques mediáticos como de presión social. Ese clima de confrontación se intensificó durante su etapa en primera línea política, especialmente en un contexto de fuerte polarización en el que partidos como el Partido Popular y Vox endurecieron su discurso contra Unidas Podemos. Sin embargo, más allá de la crítica partidista, Iglesias ha puesto el foco en campañas de descrédito que, según ha recordado, incluyeron la difusión de informaciones falsas. Uno de los episodios más significativos fue la publicación de un bulo sobre una supuesta cuenta en el extranjero, que años después fue desmentido judicialmente, evidenciando las tensiones entre política y medios. En diciembre del pasado año, casi una década después de los hechos, el Tribunal Supremo dictó sentencia contra el periodista Eduardo Inda y el medio 'OkDiario', obligándoles a indemnizar con 18.000 euros a Pablo Iglesias por vulnerar su derecho al honor tras difundir en 2016 una información falsa sobre una supuesta cuenta en un paraíso fiscal. La publicación aseguraba que el dirigente había recibido 272.000 dólares del Gobierno venezolano en una cuenta en las islas Granadinas, una afirmación que posteriormente se demostró infundada y carente de veracidad. La noticia fue amplificada por otros medios pese a las dudas sobre su autenticidad, extremo que con el tiempo quedó acreditado gracias, entre otros elementos, a grabaciones del comisario José Manuel Villarejo que evidenciaban el conocimiento previo de la falsedad. Relevo fallido...
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