La Opinión de Murcia
Las calles de Cartagena rezumaron alegría toda la mañana del domingo. Y es que no solo los miles de procesionistas pudieron demostrar con sus mejores galas que el Señor resucitó, sino que, además, se concluía -al fin- una Semana Santa, en la que ninguna de sus procesiones se ha visto afectada por la lluvia, algo que no había acontecido en los últimos años.
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