ABC
Un recinto vallado de 400 metros espera la llegada de la Cofradía de la Exaltación de la Santa Cruz de Zaragoza. Alrededor del perímetro, no más de ocho filas de cabezas se apelotonan en busca de una visión nítida. De poco servirá: más que mirar, han venido a escuchar el redoble de tambores, barriles, bombos y timbales de 80 repicantes y tamboreros encargados de poner alegría al cierre de la Semana Santa en su Domingo de Resurrección. Aun así, quienes llegaron hora y media antes para asegurarse un hueco en primera fila defienden su posición con determinación. Hace un «sol de justicia» y nadie está dispuesto a perderse el más mínimo detalle de una tradición madrileña que cumple 30 años... Ver Más
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