Diario de Noticias
"Cómo les gusta la fiesta a los navarros". El comentario de un camarero de la calle Cuchillería resumía a la perfección el pulso de Vitoria-Gasteiz ese domingo. A escasas horas del derbi entre el Deportivo Alavés y el Club Atlético Osasuna, el casco viejo de la capital alavesa no parecía el preludio de un partido de fútbol, sino una sucursal de la calle Estafeta en pleno julio.
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