Diario de Noticias
El giro de la política migratoria europea ha quedado formalmente consagrado con la aprobación, el pasado 30 de marzo en el seno del Parlamento Europeo, del nuevo reglamento de retornos incluido en el Pacto de Migración y Asilo. La votación, respaldada por una mayoría holgada articulada en torno a fuerzas conservadoras y de ultraderecha, no solo avala un endurecimiento sustancial de las políticas comunitarias, también simboliza un cambio de época en el enfoque de la Unión hacia la inmigración irregular. El texto introduce medidas de gran calado. Entre ellas, la posibilidad de prolongar las detenciones hasta 24 meses o la expulsión de familias con menores. Pero el elemento más controvertido es la incorporación de los denominados “hubs de retorno”, eufemismo de los centros de deportación en terceros países destinados a gestionar a inmigrantes en situación irregular antes de su expulsión definitiva. No se trata de una idea nueva. En su momento, la propia Comisión Europea descartó esta opción por las serias dudas jurídicas que planteaba.
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